STEUABJO: El obligado desalojo

Desde que reiniciaron las actividades escolares, no sólo los alumnos de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), sino la ciudadanía en general, han estado contra la pared en virtud de las acciones del dirigente JOSÉ ANTONIO RIVERA RAMOS y demás miembros del Sindicato de Trabajadores y Empleados (STEUABJO). Ante la falta de respuesta a sus peticiones, que como reloj hacen cada inicio de año, por parte del rector EDUARDO MARTÍNEZ HELMES, han abusado materialmente de los mecanismos de presión y chantaje, como los bloqueos en el Distribuidor Vial de “Cinco Señores” y el crucero del Boulevard Eduardo Vasconcelos y Niños Héroes de Chapultepec.
Desde hace dos semanas y como muestra de la cerrazón de dicho gremio, que junto con el STAUO, SUMA y SECUABJO, han sumergido a la UABJO en uno de los peores sitios a nivel nacional, pues han desfondado el presupuesto universitario, el bloqueo se ha convertido en su carta de negociación. Se sabe que en el Secretario General de Gobierno, CARLOS SANTIAGO CARRASCO, dispuso una mesa de negociación. Pero el ofrecimiento de la rectoría y la mediación del gobierno de GABINO CUÉ, han sido poca cosa para los trabajadores del citado gremio que, ante el hartazgo ciudadano, han seguido desafiando la gobernabilidad. Por ello, el desalojo de ayer fue aplaudido por el pueblo en general y por la comunidad universitaria en particular. Además, porque aprovechando el viaje, conocidos porros de la UABJO, viciosos y malandrines se dedicaron a asaltar camiones y pasajeros.
La lectura de este operativo policial es inequívoca: Oaxaca y sus ciudadanos merecen vivir en paz. Desde diversos foros se ha insistido en que el bloqueo a las vialidades deben ser motivo de medidas punitivas severas. La fuerza pública, cuando se han agotado los métodos de disuasión, debe aplicarse. Lo importante del operativo policial de ayer al mediodía, para liberar la circulación en el crucero de “Cinco Señores”, es que tal parece que los responsables de salvaguardar la paz social y la seguridad estatal, CARLOS SANTIAGO CARRASCO y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, JORGE RUIZ MARTÍNEZ, se sacudieron la modorra y el miedo.
Restablecer el orden y el libre tránsito no es represión. Aplicar la ley salvaguardar las libertades es la petición más sentida del sufrido y vapuleado pueblo oaxaqueño. Que no nos venga el ombudsman y presidente de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), ARTURO PEIMBERT, con sus sobadas medidas cautelares y demás ficciones. ¿Habrá puesto AMÍLCAR SOSA VELASCO, dirigente del STAUO, sus barbas a remojar? (JPA)


